My Work

Friday, February 16, 2007

¿Quién necesita más dioses?

"Según la historia de Aristófanes que sale en El banquete de Platón, en el mundo mítico de la Antigüedad había tres clases de seres humanos –dice Oshima–. ¿Lo sabías?
–No –respondo.
–El mundo antiguo no estaba compuesto por hombres y mujeres sino por hombres-hombres, hombres-mujeres y mujeres-mujeres. Es decir, que un ser humano comprendía dos personas de ahora. Y así vivían todos satisfechos y felices. Sin embargo, los dioses los partieron a todos con un cuchillo por la mitad. De un corte limpio. Como resultado, el mundo se dividió en hombres y mujeres, y desde entonces los seres humanos van corriendo desesperados de un lado para otro buscando la mitad que les falta.
–¿Y por qué hicieron los dioses eso?
–¿Partir los seres humanos en dos? Pues vete a saber. Los actos de los dioses nunca son fáciles de comprender. Los dioses son irascibles y tienden a ser, ¿cómo te diría?, excesivamente idealistas. Puestos a suponer, tal vez se tratase de algún castigo. Como la expulsión de Adán y Eva del Paraíso que sale en la Biblia.
–El pecado original –digo.
–Exacto. El pecado original –dice Oshima. Y hace oscilar el largo lápiz entre los dedos índice y corazón como si fuera una balanza–. En definitiva, lo que quería decirte es lo siguiente: para un ser humano es muy duro vivir solo."

Extracto del libro Kafka en la Orilla del autor Haruki Murakami (2002)

2 comments:

White Magic said...

.....si la idea es "estar completo en sí mismo para estar bien y el segundo paso es buscar alguien mas.."....estoy de acuerdo...."corretear "lo que te falta para estar completo lo creo siempre y cuando lo encuentres finalmente en ti mismo y no en alguien mas....

..el hombre no es dependiente del hombre...en realidad el hombre es un mal necesario para el hombre...

Canija said...

Me acordé de un libro que leí recientemente:

Mari glances at the instrument case. “That a trombone?”

“That’s right! How’d you know?”

“Hell, I know what a trombone looks like.”

“Well, sure, but there are tons of girls who don’t even know the instrument exists. Can’t blame ’em, though. Mick Jagger and Eric Clapton didn’t become rock stars playing the trombone. Ever see Jimi Hendrix or Pete Townshend smash a trombone onstage? Of course not. The only thing they smash is electric guitars. If they smashed a trombone, the audience’d laugh.”

“So why did you choose the trombone?”

He puts cream in his newly arrived coffee and takes a sip.

“When I was in middle school, I happened to buy a jazz record called Blues-ette at a used record store. An old LP. I can’t remember why I bought it at the time. I had never heard any jazz before. But anyway, the first tune on side A was ‘Five Spot After Dark,’ and it was great. A guy named Curtis Fuller played the trombone on it. The first time I heard it, I felt the scales fall from my eyes. That’s it, I thought. That’s the instrument for me. The trombone and me: it was a meeting arranged by destiny.”

The young man hums the first eight bars of “Five Spot After Dark.”

(After Dark. Haruki Murakami. Fragmento)