My Work

Saturday, August 26, 2006

ANOTACIONES 1

Siendo sábado –y habiéndome despertado bastante tarde por haber salido a fiestear anoche– decidí no ir al gimnasio hoy y caminar un poco por un mercado sobre ruedas cercano a mi casa, disfrutar del poco sol que ha habido en estos días, aprovechar para comprarme algo de música o ropa y comer con un par de amigos.
Pasé de camino al lado de un puesto de revistas y desaceleré mi paso al ver a una de tantas actrices que me gustan en la portada de alguna. En los balazos aparecía una declaración suya: “No creo en el matrimonio”. Por estúpidamente común que pueda ser el ver u oír uno algo como aquello, me sorprendí a mí mismo cavilando sobre ello. De acuerdo al orden de aparición en mi tren de pensamiento: pensé en mi aún reciente separación (poco más de 3 meses) y mi actual trámite de divorcio. Pensé en la evidente imposibilidad de mantener una relación “eterna” con alguien y, peor aún, en la inútil promesa de cumplirlo. Recordé cómo en algun par de ocasiones llegué a considerar el tener una novia –aún a pesar de que no sé ni recuerdo cómo portarme yo como uno– y, pesimistamente quizá, en lo absurdo de perder mi tiempo intentando estar bien con alguien pero con corta vigencia. En ese momento concluí divertido que yo opinaba lo mismo que la mujer de la revista y, en general, sobre las relaciones sentimentales serias.
No tiene mucho que me enteré que mi hermano (7 años mayor que yo y viviendo en mi muy entrañable Londres con su esposa y su hija de 3 años, ambas inglesas) está a punto de separarse. Es curioso esto de las relaciones. Venus y Marte haciendo de las suyas. Ahora andan de gira.
No pertenezco a una familia exitosa en términos de relaciones. Supongo que el término correcto y de moda es disfuncional; aún así, siempre ha existido un sentido de arraigo entre nosotros. A mis padres no los recuerdo como pareja, sin embargo siempre vivieron juntos por el tradicionalismo de mi madre y el valemadrismo de mi padre. Mi nana –la Chimbo– nunca se casó, dejó de vivir en casa de mis padres y curiosamente ahora comparte gastos con mi soon-to-be ex-wife en el departamento que dejé. Mis dos hermanas son divorciadas y con hijos. Ya mencioné a mi hermano. Y siendo yo el único de los cuatro sin hijos, un atenuante a mi cargo podría ser el hecho de que soy el menor y el último en casarme.
Como un buen cliché, asisto al psiquiatra una vez a la semana y llevo dos años haciéndolo, vivo solo en una cueva de azotea con sabor de penjaus (¡quién necesita una cocina!, el edificio y la zona me encantan y la ubicación es insuperable, no me importa que el mérito decrezca), soy diseñador gráfico (en constante pelea contra las normas de mi profesión pa'no variar), leo y escucho música en exceso, soy de naturaleza adictiva y uno de mis héroes es Woody Allen (mérito que no me corresponde presumir).
Habiendo comido con mis amigos y hecho algunas compras como planeaba hacerlo, caminando de regreso a casa renté tres películas que tenía ganas de ver. Antes de sentarme a verlas y decidir el plan posterior de esta noche, sentí que lo primero que tenía que hacer era poner una canción chida y sentarme a escribir esto.

1 comment:

Bröcoli said...

Mmmm...que agradable manera de ordenar las letras.

A pesar de las partes oscuras del post yo he terminado con una sonrisa. Me gusta cuando nos delatamos y sale a flote lo evidente que siempre permanece oculto; que somos humanos. Que pensamos, que sufrimos, que nos bajoneamos y sonreimos, al final lo único que hacemos es vivir.

Ya sabía yo que no me equívoque al decir que vives en una cueva :)